FOSAS DE ESTEPAR (BURGOS). 2ª PARTE. ” LA CUARTA FOSA”.

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Jesús Pablo Dominguez Varona & Aiyoa Arroita Lafuente.

Bilbao.

La reanudación de los trabajos de excavación para la exhumación de la llamada 4 fosa se señaló para el fin de semana del 1 y 2 de noviembre de 2014, coincidiendo con la festividad de Todos los Santos.
Sin embargo razones de tipo técnicas impidieron su realización por lo que se marcó una nueva fecha para los trabajos, eligiéndose la Semana Santa de los días 2 al 5 de abril de 2015.

Cuando supimos la elección de esa nueva fecha un poco de amargura inundó nuestra mente, ya que por motivos laborales ni los fines de semana ni la Semana Santa nos constaba como días libres para poder acudir.

Sin embargo, dadas las ganas que teníamos de acudir, un cambio en las vacaciones se hizo posible.
El día 2 de abril allí nos presentamos la familia completa, acercándonos desde el Valle de Manzanedo en Burgos, donde tenemos casa, a mitad de camino de nuestro domicilio en Bilbao.
La climatología dada las fechas que corrían nos dio un agradable descanso, ya que en los últimos años por esas fechas siempre hacía mal tiempo.

Los trabajos de excavación se habían comenzado el fin de semana anterior consistentes en rebajar el terreno a fin de tener el nivel de exhumación lo más cerca posible. Los compañeros y voluntarios de la Coordinadora para la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos se habían pasado las jornadas trabajando a destajo sin ninguna maquinaria para sacar la tierra lo antes posible, llegando a tener que hacerlo incluso una vez finalizada la luz solar con los faros de los propios vehículos.

En esta ocasión el equipo técnico de exhumación se había reducido casi a la mitad de los más de 20 que participaron en la campaña de verano pasada. La Sociedad Aranzadi con Francisco Etxeberría a la cabeza y la Universidad de Burgos con el director de la excavación Juan Montero formaban los dos equipos de trabajo. El resto del equipo no técnico lo componíamos un número considerable de voluntarios y miembros de la Coordinadora de Burgos.

La jornada de trabajo en esta ocasión se veía condicionada a la luz solar que por estas fechas se reduce al caer la tarde hasta hacerse de noche muy rápido.

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El equipo de exhumación al completo trabajando sobre la “4ª fosa”. (Imagen CRONICAS A PIE DE FOSA).

LA FOSA NUMERO I (LLAMADA LA 4ª FOSA)

La fosa fue la primera que se localizó por georadar en campañas anteriores y que mediante sondeos se verificó que contenía huesos. Se había marcado un tamaño más reducido que las anteriores por lo que se sospechaba pudieran haber enterrados entre 16 y 19 personas.

Estaba situada más cercana al camino de acceso y por delante de las 3 excavadas, lo que podía indicar que fue una de las primeras en realizarse. La dureza del terreno en esa zona también indicaba esa posibilidad, cambiando más al interior del monte los asesinos el lugar donde ocultar sus horrorosos crímenes.

Cuando comenzaron a aparecer los restos de los asesinados algo nos hizo pensar que algo raro ocurría en esa fosa. Si en las anteriores los cadáveres a pesar de estar tirados unos sobre otros y en posiciones distintas, al quitar la tierra que los cubría se vislumbraba el número de ellos con más o menos dificultad.

En esta ocasión la fosa era un amasijo de huesos que ocupaban toda el área y que en un principio a pesar de que se veía que había muchos más, solo se pudo identificar la posición de 6 de ellos la primera jornada.

En la segunda el número de asesinados visibles era ya de 16 y fue en ese momento cuando a algunos se nos ocurrió que bien podrían estar enterrados en capas, desconociéndose cuantas habría debajo.
En la tercera jornada el número llego a 20 y se veían aun más restos debajo, que no fue posible saber cuantos hasta exhumar los que estaban encima.
El cuarto y último día corría una sensación extraña en boca de todos, dada la cantidad de restos y los que aún faltaban por sacar, creyendo que aún podría haber mas debajo, se pensó que no nos daría tiempo a terminar el trabajo y que habría que continuar un día más. Sin embargo no había más tiempo ni dinero para mantener a la gente un día más. La decisión que se tomo fue el acelerar los trabajos y contar con la suerte de que debajo de esos 6 últimos cadáveres no habría más.

El último hueso se sacó al finalizar la tarde y cuando la luz ya se había prácticamente agotado. Al pie de la fosa Francisco Etxeberría movió la última tierra y me dijo… “ya no hay más”.
La fosa que era la más pequeña que las anteriores, igual de larga pero un metro más estrecha, ocultó durante casi 80 años los restos de 26 personas asesinadas por fusilamiento.

Fue la primera que se hizo para tal macabro crimen, y como eran unos “novatos” en cavar fosas o bien se pasaron en el número de personas a asesinar, tuvieron que aplicarse a fondo y meter a golpes, pisotones e incluso igual pasar por encima, una vez cubierta de tierra, el propio camión que los trasladó para que entraran todos. Prueba de ello es que la gran mayoría tenia rotos los miembros de piernas y brazos por la acción del peso de la tierra que por si sola no lo hubiese hecho. El análisis forense demostrará o nos quitará la razón de esto último.

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Voluntarios trabajando en la “cadena” de cribado para acelerar los trabajos. (Imagen CRONICAS A PIE DE FOSA).

EL ASPIRADOR Y LAS CRIBAS.

El trabajo de excavación y exhumación no basta por si solo para hallar pruebas del horrendo crimen o para identificar a la victima. Los objetos y materiales que salen junto a los huesos son una prueba más de su portador. Algunos por ser muy pequeños o porque el aspirador industrial los saca de golpe, no se ven a simple a vista en el momento de sacar la tierra.

En el artículo anterior ya dijimos que la criba era fundamental para reconstruir la vida y muerte de los allí enterrados. En esta ocasión no iba a ser menos.

La larga fila de cribadores, todos trabajando de forma voluntaria, con los cubos de tierra y del propio aspirador hay que controlarla metódicamente. No pueden mezclarse cubos ni objetos y estos tienen que regresar al lugar de donde salieron junto al esqueleto. Lo mismo los pequeños huesos como son las falanges de los dedos de pies y manos e incluso dientes.

Era también una expectación cada vez que salía un objeto personal a pesar de que los asesinados fueron primero desvalijados. Creo recordar que sólo se recuperaron 2 monedas, una en el aspirador y otra sobre un cuerpo. No apareció ningún anillo o joya.

Entre los objetos personales que se hallaron destacan los cepillos de dientes, un tubo pequeño de pasta de perfume, lapiceros de pequeño tamaño, peines, etc.

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Cada caja, una persona rescatada de la fosa, así hasta 26 cajas. (Imagen CRONICAS A PIE DE FOSA).

Y como no las balas que los mataron, al igual que algún casquillo o vaina de fusil e incluso otro cargador de Mauser si no recordamos mal. Sin embargo también apareció un perdigón de plomo de cartucho de escopeta. Este proyectil nos hizo pensar y fue el propio Etxeberria el que dijo que no es la primera vez que salen en fosas comunes, aunque si el primero hallado en Estépar. Lo achaco a “…algún iluminado que se apuntaba voluntario a los fusilamientos con su propia escopeta”, sin duda un asesino en potencia al que la guerra le hizo sacar sus instintos más crueles o un voluntario que quería ganar méritos con los falangistas.

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Planimetría y recogida de información de la fosa excavada antes de la exhumación. (Imagen CRONICAS A PIE DE FOSA)

EL HOMENAJE AL PIE DE LA FOSA.

Al finalizar la exhumación siempre se hace un homenaje a las victimas que allí estuvieron ocultas durante tanto tiempo, un clavel por persona rescatada, unas letras, unas palabras. En fin, un recuerdo y a la vez una denuncia al Gobierno vigente a los estamentos oficiales de Diputación, ayuntamientos, etc, que no solo no ayudan ni financian, sino que entorpecen, con acciones más que por omisiones, el buen trabajo de las exhumaciones y de los grupos de Memoria Histórica, a pesar de que existe una Ley que no se cumple.

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Cuerpo recuperado de la 4ª fosa, uno entre los 26 restantes. (Imagen CRONICAS A PIE DE FOSA)

RESUMIENDO.

Las cuatro fosas descubiertas y exhumadas en  Monte de Estépar han logrado recuperar del olvido a 96 personas varones, que con toda seguridad eran republicanos, civiles y que fueron asesinados mediante un plan de exterminio premeditado que los saco de la carcel de Burgos con el engaño de libertad.

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Parte del equipo técnico de exhumación y voluntarios tras la fosa. (Imagen CRONICAS A PIE DE FOSA).

A TODOS ELLOS NUESTRO MAS SINCERO HOMENAJE Y RECUERDO.
¡SALUD Y REPUBLICA!


Nota.- Las fotografía que acompañan éste árticulo son propiedad de los autores y en ningún caso esta permitido su uso comercial. Su uso no comercial se permite siempre que se cite la fuente de procedencia, en este caso el propio blog.

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