LAS BALAS QUE LOS ASESINARON, PRUEBAS A PIE DE FOSA.

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Jesús Pablo Domínguez Varona & Aiyoa Arroita Lafuente.
Bilbao.

El artículo que a continuación aparece es de una dureza francamente extrema, no por los motivos políticos que los hicieron y después los ocultaron, sino por las imágenes que nos pueden traer a la memoria de algún amigo o familiar.
En nuestro caso es eso último, un bisabuelo fue asesinado por fusilamiento contra las tapias del cementerio de Ciriego en Santander en 1938.
Sin embargo creemos que ésta información es necesaria, hay que darla a conocer y así no nos olvidaremos nunca de esas personas que por amor a la republica y a la legalidad vigente, se atrevieron a enfrentarse a los rebeldes. Ellos lo pagaron con su vida, nosotros se lo pagaremos con el recuerdo.

ARMAMENTO Y BALÍSTICA USADO EN FUSILAMIENTOS

En esta ocasión vamos a tratar de explicar por medio de los hallazgos localizados con detector de metales, de los materiales de balística y cartuchería dejados por los asesinos en el lugar de sus horrendos crímenes, las fosas comunes. También de los localizados en las propias exhumaciones dentro y fuera de las fosas.
Ya existen algunos trabajos recientes sobre cartuchería localizados en lugares donde hubo combates y tiroteos durante la guerra civil, pero aún nadie ha tratado de poner nombre a las armas y de quienes las usaban, del tipo de balas con las que se les asesinó.

LAS ARMAS DE LOS REBELDES

En este caso vamos a tratar de las armas usadas por el ejército rebelde franquista y grupos paramilitares: falangistas, requetés (carlistas), cedístas , (Confederación Española de Derechas Autónomas, CEDA coalición de partidos políticos católicos de derechas), albiñanístas e incluso algún “patriota” iluminado.
Los cuerpos armados republicanos eran en 1936 el ejército con La Guardia Civil y los cuerpos de seguridad de Guardia de Asalto y Carabineros.
Las armas usadas por el ejercito regular y fuerzas de seguridad en la época de la republica eran de 2 tipos, largas y cortas. Las llamadas largas son los fusiles y las cortas las pistolas y revólveres.
El fusil, mosquetón o tercerola reglamentario en el ejercito en 1936 era el Mauser español fabricado en Oviedo, del calibre 7×57 milimetros, con capacidad para 5 cartuchos. 

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Fusil Mauser modelo 1896. (Bryan986 wikipedia)

La pistola era de tipo semiautomático, había que montarla primero para el primer disparo. Llevaba cargador interno de entre 6 y 12 disparos.
La pistola Astra 400 modelo 1921 fabricada en Gernika (Bizkaia), era reglamentaria entre la oficialidad del ejercito y Carabineros, pero había otras marcas reglamentarias según los cuerpos.
La pistola Astra 900 calibre 7.63 milímetros era reglamentaria de la Guardia Civil y Guardia de Asalto. También la Guardia Civil tenía como reglamentaria otro modelo de pistola, la Star modelo 1920 del calibre 9 milímetros y modelos 1922 y 1923 del mismo calibre 9 milimetros largo. Además tenían asignadas algunas unidades de pistolas ametralladoras de la marca Astra modelos 901, 902, 903 del calibre 7.63 milímetros y 904 (F) del calibre 9 milimetros largo.
Los pistoleros falangistas preferían la Astra 300 de 9 milimetros corto y 7.65 milímetros, más fáciles de acceder a ellas.

250px-Astra_400Pistola semiautómatica Astra 400. (Wikipedia)

Los revólveres usados más comúnmente por el bando nacional eran de dos tipos: el reglamentario y el civil. El ejército y la Guardia Civil tenían asignado el revolver tipo Smith & Wesson modelo 1884 fabricado en Eibar por Orbea Hermanos. También se conoce el que hacía otra empresa vasca llamada Biestegui, pero no se conoce uso reglamentario por ningún cuerpo militar o policial concreto, aunque lo más probable es que fuera de tipo civil.
Los grupos incontrolados de paramilitares falangistas, albiñanístas, requetés, cedístas y otros, tenían acceso a ese tipo de armas por ser legal su venta a particulares y no había un control especifico sobre las mismas.

El fusil oviedo lo llevaban tanto el ejército regular como la Guardia Civil, ya que es un cuerpo policial militar por mucho que se llame civil.

Munición

Depósito de munición Mauser 7×57 milímetros. La mayoría llevan marcaje PS y año 1918. (foto propia)

Las fuerzas paramilitares afines a al golpe de estado usaban el mismo tipo de fusil, suministrado por el propio ejercito rebelde y los cuarteles afines al golpe.
Las fuerzas militares republicanas también usaron este fusil por ser el reglamentario y las milicias civiles en cuanto les fue posible, por desarmar al enemigo, requisa de cuarteles militares y mas adelante por la importación de fusiles de países amigos como Checoslovaquia, Polonia, Mexico, etc.
Sin embargo el fusil que mas se uso en la contienda por parte republicana fue el Mosin Nagant modelo 1891 del calibre 7.62 milímetros. También usaron el Lebel frances calibre 8 milímetros y cuantas armas cayeron en su poder ya que el enemigo contaba con el suministrador alemán e italiano que les proporcionaba grandes cantidades de fusiles.
El calibre del fusil Mauser es el 7×57 milímetros y el proyectil puede ser de dos tipos, ojival o roma.
En las fosas comunes y a pie de la misma aparecen los cartuchos o vainas disparadas, elaboradas en latón y que a primera vista después de los años tienen color terroso. En el culote del cartucho tienen unas letras en la parte superior, llamada 12 horas, y si el fabricante es español pone FNT (fábrica nacional de Toledo), FNP (fábrica nacional de Palencia), PS (Pirotécnica de Sevilla) MG (Ministerio de la Guerra o un número correspondiente al taller) y en la parte baja, o 6 horas, el número de año de fabricación, 36, 37, 38 etc. Había otros cartuchos en los que por alguna razón no ponía el fabricante.

eusGCulote de cartucho Mauser 7×57 milímetros. Fabricado en Euzkadi en 1937 (Munición.org)

A veces aparecen los cartuchos completos sin disparar, lo que indica dos cosas, la primera o bien el arma se encasquillo al meter el mismo y tuvo que sacarlo de la recamara para meter otro o bien al recargar el peine de 5 cartuchos, uno de ellos o varios se cayeron al suelo y no fueron recogidos por miedo o por dejadez.
Dentro de la propia fosa también aparecen estas vainas disparadas, pero sobre todo aparecen las balas o proyectiles que los asesinaron.
Lo más normal es encontrarlas bajo los cuerpos una vez exhumados, pero otras veces aparecen dentro de los cráneos reventados. En la exhumación de Estepar recordamos que al sacar un cráneo con suma suavidad para que no se rompiese, de dentro cayó una bala, la que le mato. En muchas ocasiones aparecen restos de proyectiles o enteros alojados en huesos que no llegaron por alguna razón a atravesar.
También aparecen los llamados peines, que no son más que los cargadores de 5 cartuchos del fusil, una pletina de hierro en forma de rail con otra pletina más delgada en el interior a modo de muelle. En Estepar aparecieron 2 dentro de sendas fosas, lo que nuevamente nos indica una actuación precipitada en los asesinatos.
Al recargar el arma y meter los cartuchos por la parte superior hay que empújalos para abajo, quedando la pletina del cargador libre que hay que recoger para nuevamente usarla y reponer los 5 cartuchos. Si no se recoge se cae del arma al suelo. En Estepar cayeron dentro de la fosa sobre los cuerpos aun calientes en un caso y bajo ellos antes de asesinarlos en otro. En ambos casos el asesino no tuvo el coraje de bajar a recogerlo por temor o bien a su superior o al de los propios cadáveres.
El manejo del fusil es simple, para cargar el arma, se echa hacia atrás el cerrojo dejando libre el deposito donde se introducen los cartuchos, se echa el cerrojo para a delante y el sistema empuja un cartucho a la recamara del arma. Cada vez que se dispara hay que hacer otra vez el mismo recorrido, ya que la alimentación del arma es manual mediante abrir y cerrar el cerrojo.
En algunos casos incluso podía darse la posibilidad de que el Mauser se cargara manualmente solo tiro a tiro si no se disponía de cargadores y que cada vez que se disparase la alimentación del arma se hacía manualmente metiendo el tirador el cartucho uno a uno por el lado derecho del arma.

LOS ASESINATOS POR FUSILAMIENTO.

Hablemos ahora del horror de los llamados fusilamientos pero que en realidad no son más que asesinatos ejecutados por un grupo de personas a la vez y que entre ellos hay por lo menos un mando encargado de dar las órdenes, ya sea civil paramilitar o militar según el caso.
Los fusilamientos se hacían de cuatro formas, en primer lugar estaban las “sacas” de establecimientos de reclusión, cárceles, calabozos o cuarteles que acababan tras un traslado en sitios inhóspitos y alejados para realizar los asesinatos.
Luego los “paseíllos” que eran una búsqueda determinada de personas sacadas de sus casas a altas horas de la noche y que culminaban con el asesinato del secuestrado forzoso bajo órdenes siniestras de alguna persona encargada de las ejecuciones extrajudiciales o por grupos de incontrolados sedientos de sangre.
Después están los fusilamientos “judiciales” que acaban con el asesinato del encausado después de un juicio sumarísimo que le condena a la pena capital, días o meses después.
Y por último están los fusilamientos a “pie de trinchera” tras ser capturados o rendirse al enemigo en pleno combate. A éstos habría que añadir los heridos en combate y ejecutados en el mismo lugar donde caen para evitar traslados a hospitales innecesarios para ellos.
Otras veces como en el caso del reciente gudari (soldado) vasco del batallón Otxandiano desenterrado a finales de agosto de 2015 en Mendata (Bizkaia) por la sociedad Aranzadi y que fue ejecutado de un tiro en la cabeza tras negarse por dos veces a decir “Viva España” y en su lugar decir “Gora Euskadi Askatuta” (Viva Euskadi libre).
Los mal llamados “piquetes de ejecución” que en realidad no son mas que un pelotón de asesinos, voluntarios en algunos casos y obligados en otros, estaría formado por un grupo no inferior a 3 personas y no mayor de 8 o 10, aunque hay casos documentados por fotografías, autenticas o recreadas por el régimen, en el que aparecen grupos de entre 9 y 18 personas.

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Postal  en la que pone “Fusilamiento.. Soldados infanteria Guerra Civil.” (todocolección.net)

¿Montaje propagandístico del régimen o fotografía real?

Hablemos ahora de las amas cortas usadas, ya que para ellas se las daba un uso más siniestro. Este tipo de arma por su manejo fue usado principalmente para el asesinato a quemarropa o cañón tocante.
En algunos casos los asesinados lo eran por este tipo de forma, sin fusilamiento, con el asesino de pie y el ejecutado de rodillas de espaldas a el con la cabeza inclinada hacia adelante. Otro uso para esta arma era el llamado tiro de gracia, que no era más que el rematar a la victima ya fusilada pero que según los asesinos aún mostraba signos visibles de no haber muerto en el momento o para asegurarse de su exterminio.

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Fosas de Estepar. Individuo asesinado con tiro de gracias en la nuca y sobre su pierna derecha el cartucho disparado de pistola 9 milimetros. (foto propia)

En una de las fosas de Estepar (Burgos) aparecieron este tipo de cartuchos disparados con el tiro de gracia, pero parece que era norma general ya que han aparecido en otras fosas y por desgracia seguirán apareciendo.
Por ultimo dejamos para el final los proyectiles de escopeta, que a pesar de ser contados los casos donde aparecen, parece que era una práctica más a la hora de asesinar.
El cartucho de escopeta como todo el mundo sabe es un cilindro del calibre 12 milímetros de cartón o plástico, este ultimo en época moderna, que en el interior lleva una serie de proyectiles de bolas de medida variada. La cantidad de estos proyectiles depende del número calibrado del perdigón o bolas, a mayor calibre menor número de bolas y a menor calibre mayor cantidad. También el cartucho podía estar solo cargado con la llamada “posta” que es un bloque de plomo único o dividido en porciones, algunas veces más de 4, que al disparar de cerca hace un daño terrible en la carne.
Como arma larga no rayada de uso civil se encontraba en la mayoría de las casas de aquella época para uso de caza, pero que para algunos “iluminados” ansiosos de participar con los facciosos les venía como anillo al dedo para ganar puntos con los rebeldes o cumplir venganzas personales.
El alcance mortal de la escopeta es de unos 50 metros ya que los proyectiles se abren en abanico al disparar. Se puede decir que a más de 25 metros ya es imposible dar en el blanco con calidad y cantidad de impactos agrupados. A más de 50 metros el perdigón ya no tiene fuerza mortal y el número de perdigones en llegar al blanco es nulo.
La escopeta usada para matar es eficaz a menos de 25 metros, por lo que usada para la guerra la hace inútil.
A pesar de ello miles de personas se echaron a la calle con estas rudimentarias armas de caza y en algunos casos incluso mataron con ellas.
Pero el usarlas para asesinar fusilando se ha documentado poco y se ha escuchado y leído mucho. En Estepar apareció uno de esos proyectiles y es el segundo que ha aparecido en fosas en Burgos, lo que indica que no era una práctica habitual, o bien los proyectiles se han degradado con el tiempo hasta desaparecer y no ser encontrados.
¿Que persona se apunta a un fusilamiento con su escopeta de caza?, un iluminado por la patria seguro, un demente también, pero sobre todo un asesino en potencia.

De esos estaban llenos los piquetes de ejecución y los grupos de paramilitares incontrolados falangistas o del credo que sean.

Nuestro respeto a todos los represaliados que estén o han estado en una fosa común por defender la republica legalmente establecida. Y por supuesto a sus familias.

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Un comentario en “LAS BALAS QUE LOS ASESINARON, PRUEBAS A PIE DE FOSA.

  1. Entre otras cosas técnicas sobre el calibre del mauser que os he pasado para hacer una rectificación, me ha gustado mucho el artículo, pues se describe de una forma muy real, la forma en que se debieron de llevar a cabo las “ejecuciones” (asesinatos). Es muy triste que este país todavía no se ha despertado de esa pesadilla, y todavía se rinde culto a quienes fueron los mayores responsables de las matanzas.
    Lo cierto es que es necesario que los crímenes que se cometieron al amparo de esa guerra civil, provocada por unos militares golpistas, que comenzaron sus días matando, y terminaron sus días matando, nunca pase al olvido. Existe una corriente revisionista, encabezada por pseudo-historiadores, y que sacando del “baúl de los recuerdos”, argumentos ya desfasados, y rescatados de los archivos de los historiadores más franquistas como Ricardo de la Cierva y otros, pretenden convertir a las víctimas en verdugos, y a los verdugos en víctimas. Pero aunque es cierto que también en la retaguardia republicana se llevaron a cabo asesinatos, la gran diferencia estriba en que los asesinatos cometidos por los del bando golpista formaban parte de un plan de exterminio del adversario político, precalculado y preconcebido, con antelación al propio golpe de estado. Asesinar y violar a mujeres y hasta niñas, saquear y torturar hasta la muerte a la población civil, formaba parte de esas tácticas de terror, aprendidas por los golpistas en la Guerra de Marruecos, y no era algo nuevo. Los asesinatos cometidos en la retarguardia republicana por el contrario, además de muy inferiores en número ( proporción de uno a tres), eran el resultado del dolor provocado por los golpistas, y eran por tanto simples represalias a la terrible represión y barbarie, ejercida por estos. Además, en varias ocasiones, el gobierno de la República, trató de parar las venganzas llevadas a cabo por algunos republicanos. Esto nunca ocurrió en el bando golpista, sino que como ya he dicho, formaba parte de un plan premeditado de los mismos individuos que habían organizado el golpe. Es obvio que la máxima responsabilidad de todas las desgracias que ocurrieron entre el 18 de julio de 1936 y 1975, recae sobre aquellos que optaron por no permitir que este país se convirtiese en una democracia, y que decidieron volver al conservadurismo más retrógrado, el cual había siempre dominado la sociedad, utilizando para ello la fuerza de las armas, como si en este Mundo, la razón se ganase a base de tiros.
    Un fuerte abrazo y un cordial saludo.
    Pedro (Donostia).

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