PEDRO URIGUEN PEREA YA DESCANSA ENTRE SU FAMILIA.

“sin memoria, no hay identidad”

(Josu Erkoreka, portavoz del Gobierno Vasco y Consejero de Administración Pública y Justicia).


 

Jesús Pablo Domínguez Varona & Aiyoa Arroita Lafuente.

Entrega de los restos y reconocimiento público.

Hoy 8 de mayo de 2016 ha sido el día elegido para devolver a su familia los restos identificados, mediante ADN, del gudari del batallón Otxandiano asesinado por los fascistas en 1937.

Recordemos que ya en éste blog en la sección  “Combatientes de la republica 1936/39” hacíamos estos pasados días una reseña de Pedro Uriguen.

 Pedro Uriguen Perea de Etxano (ahora Amorebieta-Etxano. Bizkaia) tenía 25 años y pertenecía al batallón Otxandiano del Eusko Gudarostea (Ejército de Euzkadi) cuando desapareció asesinado.

Su historia nos cuenta que durante el bombardeo de la aviación legionaria italiana sobre Durango, el 31 de marzo de 1937,  cayó herido en la rodilla por metralla. A pesar de sus heridas llegó hasta la zona de Marmiz, donde fue recogido por unos vecinos que le ocultaron en el caserío.

Finalmente los rebeldes franquistas pasaron la zona y fue hecho prisionero donde estaba oculto tratando de recuperarse de sus heridas. Un soldado nacional, posiblemente un suboficial u oficial del ejército franquista, tratando de hacerse el héroe ante sus soldados, sacó su pistola reglamentaria y se la puso en la cabeza. El rebelde sabía perfectamente por el uniforme y las insignias que llevaba, que el soldado era un gudari (soldado vasco) y que para los nacionales todo lo vasco era “ rojo separatista” y “antiespañol”. Le quiso obligar por dos veces que dijera “ Viva España” y por dos veces obtuvo el silencio como respuesta y a la tercera en una explosión de valentía y arrojo viendo que su fin era inmediato, dijo en alto “ Gora Euskadi Askatuta” (Viva Euskadi Libre) e inmediatamente le descerrajó un tiro en la cabeza matándolo allí mismo.

Su cuerpo fue enterrado por los vecinos y el lugar fue recordado por testimonios de familiares y de los caseríos de la zona hasta ahora.

A finales de agosto de 2015 en Marmiz, Mendata (Bizkaia) se hacía la exhumación de su cuerpo enterrado en una fosa, donde la Sociedad de Ciencias de Aranzadi realizó la prospección arqueológica en la zona para desenterrar  sus restos. Los arqueólogos hallaron restos óseos de una persona y consiguieron extraer algunos huesos como el cráneo o el fémur, a los que se les tomó muestras de ADN para su identificación.”.

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Pedro Uriguen Perea (fotografía familiar)

Después de estos pasados meses la identificación positiva a servido para poder entregar a la familia sus restos, en un acto público de reconocimiento en el que han participado; por parte del Gobierno Vasco Josu Erkoreka, portavoz del Gobierno Vasco y Consejero de Administración Pública y Justicia y Monika Hernando Directora de Víctimas y Derechos Humanos, el alcalde de la localidad de Mendata Joseba Maella y por parte de la Sociedad Aranzadi que rescató los restos, Lourdes Herrasti y Paco Etxebería, antropólogo forense.

Ha sido un acto emotivo realizado por el propio Ayuntamiento y en el han participado tanto el Consejero del Gobierno Vasco, el alcalde de la localidad y representantes de la familia de Pedro Uriguen.

Junto a la urna con los restos se hallaban unas cajitas de madera con varios de los objetos hallados junto al cuerpo exhumado, botones, munición y entre los que destacaban un juego de cuchara y tenedor de los usados comúnmente por los soldados en el frente de guerra.

Material gráfico del acto de entrega de Pedro Uriguen Perea a los familiares. (Imagenes CRONICAS A PIE DE FOSA)

Quizás la intervención más llamativa y reivindicativa ha venido de la mano de Josu Erkoreka, quien ha indicado que, “sin memoria, no hay identidad” y “una identidad bien construida, bien establecida, tiene que descansar necesariamente sobre una memoria bien construida”.

Así mismo ha señalado que la entrega de los restos mortales de Uriguen a sus familiares ha sido un acto “muy emotivo” y de “estricta justicia”. “Lo que perseguía era no solamente recuperar una parte de la historia, sino, sobre todo, construir sobre ella la memoria de lo ocurrido, que define nuestra identidad presente”.

Y por último ha mostrado su reconocimiento a Pedro Uriguen, una persona que “luchó en defensa de la libertad, de la democracia en Euskadi”. “Era obligado un reconocimiento público”.

Dentro del relato familiar se han conocido detalles íntimos sobre como se supo donde estaba el cuerpo del gudari asesinado. La investigación llevada a cabo nos relata que el cuerpo fue encontrado por un vecino de un caserío próximo, que lo enterró en secreto en un lugar oculto marcado por una cruz.

Posteriormente, envió de forma anónima a un convento de Zornotza la documentación del soldado muerto y las indicaciones del lugar donde estaba enterrado. La casualidad hizo que en ese convento vivieran dos hermanos del gudari, lo que permitió a la familia colocar en el lugar una cruz y una fotografía en el que depositaban cada año un ramo de flores para honrar su memoria.

Imagenes del momento de la exhumación en agosto de 2015. 

http://www.irekia.euskadi.eus/es/news/27896-giza-eskubideen-zuzendaria-mendatako-prospekzioetan-izan-gerra-zibilean-hildako-gudarien-gorpuzkiak-ateratzen

Ese lugar fue el que en agosto de 2015 los técnicos de Aranzadi dieran con los restos óseos de Pedro Uriguen y que gracias a su identificación, han podido reencontrarse después de 79 años nuevamente con su familia.

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