EL MATADERO FRANQUISTA DE LA BORDA DE OLLAKARIZKETA.

La gente miraba para otro lado mientras los asesinos mataban con  total impunidad.


Aiyoa Arroita Lafuente & Jesús Pablo Domínguez Varona.


La elección de un lugar en concreto, sobre otros disponibles, para llevar a cabo asesinatos sistemáticos y enterrar allí los cadáveres tiene, a partes iguales, planificación e impunidad.

Planificación en la medida de que las personas que allí se asesinaban eran trasladadas en diferentes días, impunidad por el lugar en el que se mataba como punto de exterminio político como parte de unas órdenes dadas, por alguien que conocía el sitio y sabía que allí no iban a tener ningún problema para llevarlo a cabo. Los asesinos se sentían seguros, respaldados y con permiso para realizar los crímenes y enterrarlos en ese lugar, apartado de miradas extrañas.

Eso quiere decir fundamentalmente dos cosas, conocían el lugar y tenían, o por lo menos sabían del conocimiento del propietario de los terrenos, de los crímenes que allí se llevaban a cabo, contando con la seguridad de que nadie les iba a poner problemas en su macabro trabajo de asesinos.

Esto se comprueba tras más de 80 años de absoluto silencio, en el que el propietario de la finca nunca ha dicho nada, a pesar de que el lugar era conocido desde siempre.

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Uno de los familiares que hicieron la exhumación en 1979 relatando al equipo donde estaban las fosas aún visibles. Imagen TriskelPablo.

Los crímenes ocurrieron en los meses de noviembre y tal vez diciembre de 1936, en el que un número no determinado de personas, pero que sobrepasa el medio centenar, fue sacada de la cárcel provincial de Pamplona con la siniestra y planificada misión de hacerlos desaparecer, primero asesinándolos y después ocultando los cadáveres. Todos los presos sacados tienen en común el ser personas detenidas en los días y semanas posteriores al golpe de estado militar contra la República del 16 de julio de 1936. Quiere decir  que eran personas de ideología de izquierda, contraria a los sublevados.

Los sublevados militares en Navarra estaban apoyados por una gran parte de la sociedad, de ideología derechista y monárquica, y por grupos paramilitares de requetés carlistas y falangistas que hacían el trabajo sucio.

Grupos de asesinos uniformados, con camisas pardas y azules, actuaban con total impunidad y con órdenes de los mandos militares. Muchos lo hacían por convicción política y otros por subirse al carro de los sublevados, para tener beneficios sociales y políticos además de económicos en algunos casos.

Cuando se habla de los grupos criminales que cometían los asesinatos de forma impune y con el apoyo militar y político rebelde, se dice siempre que eran “falangistas”. Sin embargo, en el caso navarro, éstos eran un grupo reducido, ampliamente superado por los paramilitares de requetés, nostálgicos soñadores de la pérdida causa carlista, ampliamente implantada en la sociedad navarra conservadora y religiosa, que llevó a España tres guerras en el siglo XIX y que nunca ganaron. Con la guerra de 1936 esperaban conseguir la victoria que hasta ahora se les había negado.

Navarra nunca estuvo en ningún frente de guerra tras el golpe de estado contra la República. El ejército rebelde se hizo rápidamente con el poder militar de la provincia y desde ese mismo día comenzaron las detenciones, asesinatos y desapariciones. Navarra era el territorio del General Mola y sus órdenes de asesinato a los que no pensaran como él formaban parte del día a día.  Algunos y algunas tenían más suerte y solo se les detenía y eran enviados las prisiones, a la espera de investigaciones y avales que pudieran sacarles de allí.

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Proyectil de máuser localizado en la zona de las costillas de uno de las personas asesinadas en la fosa nº 1. Imagen TriskelPablo.

Las cárceles estaban llenas y la orden era la de “liberar” a los presos que no tuvieran delitos de sangre. A las mismas puertas se apostaban los paramilitares requetés y falangistas con listados hechos en cada pueblo por chivatos afines. Los militares que guardaban las prisiones no querían problemas y, unas veces con complicidad y otras con miedo, trataban de evitar los asaltos y daban los presos a esta banda de asesinos.

El resto ya lo conocemos, había varias rutas trazadas de antemano, planificadas, donde llevar a esos presos en camiones, hasta lugares señalados y conocidos por ellos. Debía haber un listado con lugares donde se sabía con total seguridad que los alcaldes, nombrados a dedo o permitidos por los militares sublevados, no iban a impedir los crímenes y en muchos casos facilitarlos al hacer la vista gorda.

Eso mismo pudo pasar en Iruzkun, Valle de Juslapeña, para que la borda pastoril de Ollakarizketa fuese uno de los mataderos elegidos para asesinar a los presos republicanos, mediante las “sacas” y tal vez otros producidos por “paseos” de vecinos de otras localidades. Lugares de exterminio de ese tipo hay miles en toda España y Navarra cuenta con un buen número de ellos. Con las investigaciones y exhumación de esos lugares, donde abundan las fosas, poco a poco vamos descubriendo y comprobando que las historias que se contaban de boca en boca eran ciertas, no una leyenda urbana inventada por los rojos republicanos.

Hoy en día el lugar, conocido también como “coto redondo”, es propiedad de Miguel Vidart Falcón, nieto del que fue alcalde, Pedro Vidart, cuando se produjeron los viles asesinatos en noviembre de 1936. La orden de cavar la fosa la recibió el propio alcalde del Gobernador Militar de Navarra.

Sería interesante saber el propósito y una explicación del por qué, en época reciente y tras las exhumaciones de 1979, se llevó a cabo la alteración física del terreno por medio del relleno a gran escala de tierra del lugar donde se ocultaban las fosas.  Puede que nunca lo sabremos, pero la sospecha siempre estará presente por mucho que desde las Instituciones se le de las gracias y reconocimiento público por “permitir” y “colaborar” para que las exhumaciones se realicen. Para nosotros eso se llama “blanquear y dulcificar” la historia.

Las fosas clandestinas de la borda de Ollakarizketa siempre se supo donde estaban. Durante la dictadura de Franco era impensable hacer algo por rescatar los cuerpos por sus familiares. El miedo estaba latente y los que ganaron la guerra ocupaban puestos políticos y sociales que impedían las inhumaciones de personas republicanas, pero que Franco sí hizo por decreto en 1936 para exhumar a los muertos de su bando. En el mismo se pedía un censo de desaparecidos de la guerra y encargar a un grupo de expertos un protocolo de exhumación, además de preservar por ley las fosas comunes para que no se construyera sobre ellas.

Sin embargo en Navarra hubo lo que se ha dado en llamar exhumaciones tempranas, que comenzaron en los primeros años de la posguerra de 1939-1941 con la exhumación popular de varias fosas con autorización del Gobernador Civil, tal y como consta en los archivos. Otras exhumaciones se lelvaron a cabo en 1952, 1959 y 1964 con la recuperación de varias personas, entre ellas el alcalde republicano de Estella, Fortunato Aguirre, enterrado junto al cementerio de Tajonar. Entre las fosas exhumadas en aquellos primeros años no estaba ninguna de laas fosas de Ollakarizketa.

No fue hasta la muerte del dictador en 1979 cuando familiares del pueblo de Sartaguda, en secreto y armados con sus propias manos y azadas, sacaron los restos de 17 personas con determinación y miedo a partes iguales.

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Lucía Moreno, de Sartaguda, muestra una foto del mismo lugar donde en 1979 se realizó la primera exhumación.

https://www.noticiasdenavarra.com/2019/10/06/sociedad/navarra/iruzkun-afloran-mas-fosas-del-exterminio-franquista-de-1936

Tras la muerte del dictador Franco en 1975 las familias con personas asesinadas se echaron a los campos para buscar y excavar con sus propias manos las fosas donde estaban sus seres queridos. Había mucho miedo a las represalias que se superaba con las ganas y amor por rescatar los cuerpos para enterrarlos dignamente. Estas primeras exhumaciones se hicieron más con el corazón que con la ciencia médico-forense y terminaron bruscamente tras el golpe de estado de Tejero en 1981. Regresó el miedo a una nueva masacre y se abandonó todo hasta el año 2000 cuando regresaron las exhumaciones, pero ya por medios científicos.

LAS FOSAS DE OLLAKARIZKETA (IRUZKUN).

Los crímenes  fueron presenciados por una pastora de 9 años llamada  Plácida Ibero, que nunca olvidó el lugar donde los enterraron, tras asesinarlos impunemente, y que indicó personalmente en 1979 a los familiares el lugar exacto de las fosas con los cuerpos.

Testigos de aquella primera exhumación popular recuerdan, cuarenta años después, la enorme emoción que sintieron en aquel momento y lo que vieron a medida que excavaban en la fosa. “Entonces todavía quedaban vivos muchos hijos de fusilados. A algunos se les reconocía quiénes eran por la ropa, por las zapatillas” afirmaba una testigo de las exhumaciones de 1979.

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Calzado visible de las personas asesinadas en la fosa nº 1. Imagen TriskelPablo.

Se vio que había más, pero no podían hacer nada y dejaron marcado el lugar para, quién sabe, si en un futuro podrían actuar en el resto de fosas que sabían que existían. No sabían que después, alguien relacionado con el terreno o con permiso de éste, alteró la superficie de las fosas que se veían a simple vista y cubrió con toneladas de tierra, hasta una altura de más de un metro en algunas zonas. La intención no era ocultarlas, pues ya se sabía donde estaban, sino dificultar el trabajo de buscarlas.

Sin embargo en esta ocasión la información procede de Félix Echalecu, quien en 1936 fue obligado a cavar y tapar las fosas tras presenciar los asesinatos. Hicieron una fosa de unos 100 metros de largo por 0,60 metros de anchura y un metro de profundidad para enterrar los cadáveres. El relato de Echalecu es impactante: ” … aparecieron dos coches, el primero, con bandera nacional y una camioneta con toldo. Mi padre y mis hermanas se apartaron, yo me quedé, y vi los fusilamientos. Aquel día trajeron 17 esposados de dos en dos, los metían como a corderos en la primera borda, la borda Roncal. Los sacaron ya sin atar; en la parte izquierda de la fosa, un pistolero le pegaba un tiro en el corazón y caía; en la parte derecha el segundo pistolero le pegaba un tiro de gracia. Los echaban a la fosa medio tiesos, de pies, para que cogerían más”.

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Parte del equipo de Aranzadi junto a las tres fosas localizadas momentos antes de la exhumación. Imagen Triskelpablo.

El déstos digital Naiz nos informa del origen de esta investigación:

Todo parte de la lectura que Fernando Mikelarena hizo de un trabajo que realizó María Amor Beguiristain en el año 2007 y que se publicó en el 2009, en el Anuario Eusko-Folklore de la Fundación José Miguel de Barandiaran.

El estudio etnográfico ‘La vida en la cuenca de Pamplona durante el siglo XX’ recogía el testimonio de Félix Echalecu, natural de Ollakarizketa”.

La realidad es que fueron los investigadores de la Memoria histórica en Navarra, Fernando Mikekarena y Orreaga Osktz, retomaron el tema y redactaron, con todo el material investigado, un exhaustivo y completo informe que enviaron al Instituto Navarro de la Memoria. Gracias a él se ha impulsado finalmente la exhumación  de las fosas de Ollakarizketa.

LAS EXHUMACIONES DE 2019.

La búsqueda de las fosas se ha realizado durante más de una semana del mes de septiembre y su exhumación ha llevado varios días. Los trabajos los ha llevado a cabo la Sociedad Aranzadi con el antropólogo forense Paco Etxeberría y la arqueóloga Lourdes Herrasti a la cabeza, siguiendo un protocolo y dentro del programa de colaboración Institucional firmado con el Gobierno de Navarra.

El día 30 de septiembre acudimos a ayudar con las exhumaciones como miembros colaboradores de Aranzadi y lo que presenciamos allí fue dantesco. Había tres fosas localizadas junto al edificio pastoril. Una de ellas estaba casi excavada y con los restos de 9 personas asesinadas a la vista. Detrás había otra fosa múltiple que dejaba entrever los restos de, por el momento, 5 personas y un gran hoyo central de época antigua donde en 1979 habían rescatado los restos de dos personas de forma parcial y sin tocar al resto.

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Fosa nº 2 localizada en la borda de Ollakarizketa con 9 cuerpos. Imagen TriskelPablo.

Al final de la excavación se demostró que había en origen también otras 9 personas. Y por último, en la parte trasera de la borda una fosa con los restos de otras dos personas. En total 20 cuerpos localizados en esas tres fosas y no 16 como informaron todos los periódicos ese día, a causa de la falta de excavación de la segunda fosa que no estaba visible en su totalidad.

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Fosa nº 1 con 9 personas asesinadas junto a la borda de Ollakarizketa. Imagen TriskelPablo.

A primera vista y a falta de confirmación, se estima que entre los cuerpos exhumados, al menos dos pertenecen a varones de menos de veinte años de edad

Ese mismo día fue el elegido para presentar los trabajos de exhumación a la prensa, y al que acudieron la consejera de Relaciones Ciudadanas del Gobierno de Navarra Ana Ollo, acompañada por el director general de Paz, Convivencia y Derechos Humanos, Martín Zabalza, y del director del Instituto Navarro de la Memoria, Josemi Gastón.

Según Ollo, hay que “vincular este pasado al futuro, a la juventud que a través del Programa Escuelas con Memoria han podido conocer de primera mano lo sucedido aquí hace 80 años”.

Por ello se acercaron, hasta la borda de Ollakarizketa, un total de 150 alumnos de los institutos IES Zizur e IES Berriozar a ver los trabajos de exhumación llevados a cabo y escuchar los testimonios de familiares de los fusilados.

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Alumnos navarros ante la fosa nº 1 junto a la borda de Ollakarizketa escuchando los detalles de la exhumación que da Lourdes Herrasti de Aranzadi. Imagen TriskelPablo.

A pesar del hallazgo de las 3 fosas actuales y la que se exhumó en 1979, se cree que aún quedan más fosas por descubrir. Se sospecha de otra con cerca de 16 personas en las inmediaciones y varias otras más con un número indeterminado de cuerpos cercanas a las localizadas.

Fosas del odio de un pasado reciente de nuestra historia que nos causan vergüenza en pleno siglo XXI.

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Excavación de la fosa nº 2. Imagen ETB.

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Proceso de cribado de la tierra extraída de cada fosa. imagen ETB.

ENLACES.

https://www.navarra.es/es/noticias/2019/09/30/localizados-en-ollacarizqueta-los-restos-de-16-victimas-del-golpe-militar-de-1936?fbclid=IwAR1Wt-merEILjn5LXVxha-a_20JUPYWHVi7lTm5TeRkoRihXCJhAyoZXQqE

https://www.noticiasdenavarra.com/2019/10/06/sociedad/navarra/iruzkun-afloran-mas-fosas-del-exterminio-franquista-de-1936

https://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20190930/exhumados-en-varias-fosas-de-nafarroa-los-restos-de-16-fusilados-en-la-guerra-del-1936

https://www.eldiario.es/norte/navarra/Exhumacion-Ollacarizqueta-cuerpos-vuelven-casa_0_947705925.html

https://www.eitb.eus/es/television/programas/navarra-directo/videos/detalle/6705280/video-localizan-fosas-restos-16-personas-ollakarizketa-navarra

Franco inventó la memoria histórica. https://elpais.com/diario/2009/03/01/domingo/1235883156_850215.html

 

 

 

 

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